lunes, 11 de noviembre de 2019

Adaptación y mitigación

Gran parte de la contaminación antropogénica termina en el océano. La edición de 2011 del Anuario del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente identifica como una de los principales problemas ambientales emergentes la pérdida al océano de grandes cantidades de fósforo, «un fertilizante valioso necesario para alimentar a una creciente población mundial», y el impacto que tienen los miles de millones de piezas de desechos de plástico a nivel mundial para los ambientes marinos.99​ Bjorn Jennssen (2003) afirma que «La contaminación antropogénica puede reducir la biodiversidad y la productividad de los ecosistemas marinos, resultando en la reducción y el agotamiento de los recursos alimentarios marinos humanos».100​ Existen dos formas en que se puede mitigar el nivel general de esta contaminación: o bien se reduce la población humana, o bien se encuentra una forma de reducir la huella ecológica del ser humano promedio. Si no se adopta la segunda vía, entonces la primera puede imponerse a medida que desfallecen los ecosistemas del Planeta.
La segunda vía implicaría que los humanos, individualmente, contaminen menos. Eso requiere voluntad social y política, junto con un cambio de conciencia para que más personas respeten el medio ambiente y estén menos dispuestas a abusar de él.101​ A nivel operativo, implica la creación de regulaciones y la participación de los gobiernos a nivel internacional.102​ Como la contaminación se extiende más allá de las fronteras nacionales, requiere de un esfuerzo internacional para crear las reglamentaciones que permiten reducirla.103

Convenios internacionales[editar]

Convenios regionales

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